Los niños de 1969
Ayer por fin nos vimos casi todos y la verdad es que estuvo muy bien. Después de veros a todos tan reconocibles (menos Jose Luis Poza que vino algo camuflado), parece que es verdad aquello de “que 20 años no es nada”. La verdad es que cuando se os ve a todos (o “todas y todos” como dicen los modernos) lo primero en lo que piensa uno es en el buen vino, que va mejorando con el tiempo. Os ha sentado muy bien a todos estos 23 años.
Me siento feliz cuando me doy cuenta que hemos salido casi todos más o menos indemnes de los 80, tan divertidos pero también con cierto peligro... y de los 90, esa época en la que se hablaba de los JASP (aquello de “Jóvenes Aunque Sobradamente Preparados” que se inventó un anuncio de coches) en la que palabras como “imaginación”, “música independiente” y “diversión” dejaron paso a palabras como “yuppies”, “bolsa”, “trabajo” e “hipotecas”. Entretanto fuimos madurando, y cambiamos de siglo, y de milenio, y de prioridades, y quizás poco a poco y suavemente, o tal vez “a trompicones” en momentos especiales de felicidad, con tu primer hijo, o con el de un amigo, o puede que en otros de tristeza, como cuando vimos a aquellos pobres ejecutivos saltando de las Torres Gemelas, o quizás cuando nos tocó pasar alguna desgracia o problema personal, nos fuimos dando cuenta que tal vez deberíamos dar más importancia a las cosas pequeñas de la vida, que tal vez consumir y consumir no nos iba a hacer tan felices como pretendían los anuncios de la tele, y comenzamos a redescubrir palabras mágicas que teníamos algo olvidadas como “calidad de vida”.
Quizás todo esto no son más que generalizaciones, y realmente cada uno habremos vivido experiencias muy diferentes, pero veros ayer me ha hecho sentirme tan cercano a todos que no puedo evitar sentirme parte de un mismo grupo y pensar que puede que todos hayamos vivido cosas parecidas. Y ahora recuerdo aquélla época, en la que el ratito de después de comer parecían largas horas donde vivir pequeñas aventuras, y los veranos eran interminables, y no digamos los años enteros, que entonces medíamos por cursos. Y ahora me acuerdo de cómo éramos, y de las cosas que nos pasaban, de qué cosas hacían que lo pasáramos mal o bien, y es ahora cuando no puedo recordar más que con cariño todos esos momentos, buenos o malos, y no puedo dejar de comprender, comprender, y comprender, en el sentido más profundo de la palabra, por qué éramos como éramos, porqué fuimos los niños que fuimos, víctimas y afortunados, cada uno en aspectos diferentes y de diferente forma, de las cosas que nos tocó vivir, de nuestra época, y de nosotros mismos.

7 Comments:
Bueno, finalmente llegó el día y pasó. Hemos comprimido 23 años en unas horas y ha sabido a poco. Sinceramente ha merecido la pena. Gracias a todos en especial a los que se han preocupado por la organización.
Me gustaría poner un comentario que no parezca demasiado melancólico pero creo que me va a resultar un tanto difícil. Quizá lo que hemos vivido lo merece. Personalmente he disfrutado mucho, aunque me ha resultado duro recordar tantos y tantos momentos, vivir tan lejos y regresar a mi ciudad ha sido algo surrealista, emocionante, muchos nervios. Cuando se vive fuera pasear de nuevo por las calles trae un montón de situaciones a la mente, así que si encima te encuentras con todos tus compañeros del colegio, es como una sobredosis de melancolía que hace necesario dos días de descanso más para poner la máquina del tiempo en hora de nuevo.
Santi.
Hola: LLegué a casa emocionada. No tenía nada de sueño y salí al patio de mi casa a fumarme el ultimo cigarrito del día (ya sabeis, desde el viaje de fin de curso no he parado de fumar...), recordando la cena y aquellos momentos que pasamos en el cole. Al acostarme desperté a Juan (mi marido)y solo quería contarle casas de vosotros. Por supuesto a él, a esas horas le importaba un pimiento que le hablara de gente que no conoce para nada, con lo cual, al rato me dijo "y si me lo cuentas mañana?". ¡por supuesto que se lo conté!.
¿Como fue la postcena? Por favor, contadmelo, yo me fui a mi casita que está un poco lejos (en Tavernes de Valldigna).
Es verdad, que han pasado 23 años, pero casi todos estais (estamos por lo que me dijisteis) igual, y ¡anda que no nos habrá dado vueltas la vida...!
Un besote para todos.
¿pondreis las fotos de la cena en el blog?
INMA
Por cierto Vicente, Lo de JASP es muy antiguo, nuestra generación es "Mileuristas" http://mileuristas.blogspot.com
;-)
Santi.
P.D. Cuando comienza el despelleje internautico de Dª Luci? ;-)
Bueno, aún riesgo de que me "corten las pelotas" por hacer mal uso de internet, no puedo evitar poner algo...
Pronto pondré una foto del viaje de fin de curso para ayudaros a dejar de fumar a los que aún lo hacéis y os gustaría dejarlo...
Lo de JASP Santi, lo siento, pero es de nuestra generación, somos así de mayores, los mileuristas son los de ahora, los de 30 para abajo, es el mismo rollo pero con otro nombre...
El despelleje lo comienzo yo, y lo comenzaré contando que me sigue dando corte escribir cosas en público... Siempre me pregunto si pareceré "fatuo y pedante"... Es una inseguridad de la que todavía no me he podido librar del todo...
Las fotos de la cena aparecerán en el blog tan pronto como las reciba.
Os recuerdo que cualquiera que quiera poner "Entradas" en el blog sólo tiene que pedirme el acceso y se lo doy. Sólo os hace falta tener e-mail, y os enviaré una invitación.
Abrazos
Si que estuvo muy bien, aunque hubo gente con la que no hablé apenas, me contaron cosas que no me acordaba y recordé cosas, me reí bastante.
Lo de la Sta. Lucy ¿qué es?, ya lo contareis.
Estaría bien que pusieseis las fotos de la cena.
Begoña
Bueno, yo tampoco voy a pelar demasiado a la Lucy, al fin y al cabo ella también era una víctima de los tiempos y como nosotros tendría sus virtudes y defectos, además viendoos a todos... algo bueno haría... :-)
Abrazos.
Durante muchos años estuve pensando en qué hacer o cómo hacer para volver a vernos todos. A medida que transcurría el tiempo parecía que se alejaba más la posibilidad de que pudiéramos reencontrarnos. Siempre que quedábamos Merche, Maribel y yo, nos acordábamos de las miles de historias que vivimos en aquella época y siempre decíamos lo mismo: "Tenemos que organizar una cena". Y bueno, al final se hizo. Lo que más que llamó la atención de todo fue que no hubo una sola persona que no se emocionara al saber que íbamos a vernos todos otra vez. Fue entonces cuando me dí cuenta de que no se echaba de menos al amigo o amiga más íntimo que todos teníamos, sino que todos echaban de menos a todos, que todos nos habíamos querido como si fuéramos uno sólo. He leído muchos comentarios agradeciendo la organización de la cena, desde aquí yo os doy gracias a todos por haber venido.
Mayte.
Publicar un comentario
<< Home